
¿Por qué su baño necesita algo más que solo un calentador?
La mayoría de las personas piensan que esas lámparas de infrarrojos en el baño sirven únicamente para evitar el frío mientras uno se viste. Pero si se miran con atención, se puede ver que realizan una función mucho más importante que simplemente calentar el aire. En realidad, estas lámparas ayudan a combatir al peor enemigo del baño: la humedad.
Eliminar la niebla
Lo bueno de los calentadores tradicionales es que simplemente calientan el aire. Pero las lámparas de infrarrojos son diferentes: actúan directamente sobre las moléculas de agua que se encuentran en los espejos y las paredes. Imagínelo como un ataque dirigido: la energía hace que esas moléculas vibren y se evaporen mucho más rápido. Al mantener calientes los azulejos y los espejos, la niebla no tiene oportunidad de formarse. Y, seamos honestos: a nadie le gustan los hongos. Las paredes húmedas son, en realidad, un lugar ideal para que crezcan esporas de hongos. Al mantener las superficies secas con calor radiante, le quitamos ese “hogar” a los hongos. Es una forma mucho más eficaz de mantener el lugar limpio que limpiar los azulejos cada fin de semana.
Elegir el modelo adecuado
No basta con colocar cualquier lámpara allí esperando que funcione bien. Es necesario elegir la potencia adecuada según el tamaño de la habitación. Si se elige una lámpara demasiado potente, seguramente secará todo rápidamente, pero también se podría causar demasiada presión en los conductos de ventilación. Si no hay suficiente flujo de aire, existe el riesgo de que la carcasa se sobrecaliente. Eso no es bueno. Mi consejo: preste atención a la potencia de la lámpara. Algunas lámparas están diseñadas para dar calor general, pero otras están específicamente diseñadas para limpiar los espejos. Elija estas últimas. Hay una gran diferencia.
Mantenerla en funcionamiento
Por lo general, estas lámparas se conectan directamente al circuito de iluminación, por lo que su instalación es bastante sencilla. Solo asegúrese de que la carcasa pueda soportar el calor, para no dañar el techo donde está montada la lámpara. Sin embargo, estas lámparas no son duraderas. Después de unos miles de horas de uso, notará que el color de la luz cambia o que el calor ya no es tan intenso como antes. Ese es el momento de reemplazarla por otra nueva. Un último consejo: mantenga el vidrio limpio. El polvo y las manchas de jabón actúan como un escudo, impidiendo que el calor salga. Límpielo rápidamente y volverá a funcionar perfectamente.